María publicado en abril 30, 2011 00:58
El año pasado tuve el gran regalo de poder visitar la Ciudad del Vaticano junto a mi novio como parada antes de comenzar la peregrinación a Santiago de Compostela. Ambos ansiosos y felices no sabíamos bien que íbamos a sentir en este paseo. Empezamos en la Capilla Sixtina hacia la Basílica de San Pedro, todo era hermoso, eminente y santo, pero nuestro interior todavía buscaba algo más, quizás buscábamos un secreto o alguna experiencia que nos conmoviera de pie a cabeza. Todo se concluyó al final en la sala de las tumbas, allí descubrimos el gran tesoro que brilla en el Vaticano, allí nuestros corazones se paralizaron y pudimos experimentar que Juan Pablo II sigue vivo y con mucho más fuerza de cuando él vivía. Allí él nos abrazo, nos habló y nos envío al mundo, allí nuestro amor dio un giro de 180° en dirección hacia Dios.
A partir de esa experiencia, decidimos profundizar más en su persona y realmente lo designamos Padrino de nuestro noviazgo ya que él fue el gran precursor y defensor de la familia, un gran garante de la formación de ella hacia la santidad.
Fue en los años 60, cuando los hombres y las mujeres ya no aceptarían las reglas de la moral tradicional tal como éstas habían sido formuladas hasta entonces, y no serían capaces de aceptarlas más que a partir del momento en que pudieran ver en ellas una ruta que les condujera hacia una mayor realización de sí mismos. Karol Wojtyla en ese entonces, sorprendería con su primera obra “Amor y responsabilidad”, ignorando la tradicional enseñanza de lo prohibido/lo aceptado, sino que alimentó su pedagogía a través de numerosas conversaciones que mantenía y mantuvo con sus estudiantes de la universidad.
Este tipo de conversaciones están muy reflejadas en la película “Karol, el hombre que fue papá” allí él le explica a sus alumnos a la orilla de la plata de que se trata el verdadero amor……“No hay nada más misterioso y desconocido que el amor, Todos tenemos una necesidad terrible de amor y la diferencia de cómo lo percibimos, y lo mal que lo vivimos es algo terrible. El amor no es algo que se pueda enseñar y sin embargo es vital aprenderlo, una cosa es cierta, el amor y la sexualidad son el vínculo más excitante entre el hombre y la naturaleza. Pero el amor también es responsabilidad, cuando un hombre y una mujer están unidos por un amor en verdad, uno asume el destino del otro y su futuro como si fueran propios y eso puede llevar dolor y sufrimiento, pero es la única forma de amar y no hacer del amor un juego. “
Su eje principal es un amor personalista; no utilitarista. En donde el amor se vale por su entrega mutua, por la respuesta de uno hacia el otro, por garantizar el desarrollo y la maduración integral recíprocamente. Bajándolo a nuestra situación actual lo vemos claramente como existen parejas personalistas y utilitaristas, estas segundas basados en placeres momentáneos que como único objetivo semanal puede solo ser el ir a bailar todos los sábados, hacerse presente en un circulo social, pasear en el shopping, rebajar la relación a una vinculación estética y superficial o a una satisfacción de una soledad evadida. Y como objetivo del mes pensar en que remera, buzo, celular, bufanda, pantalón, restaurante se van a regalar para festejar un nuevo mes triunfante de aniversario, que cada día se hace más complicado porque se acaban las ideas y la plata es otro aspecto que interviene, de allí viene la frase de algunos hombres “no estoy de novio porque estar de novio te consume plata y tiempo”. Un extremo de este amor utilitarista son las parejas donde el único objetivo de encuentro con el otro es el placer sexual, dejando atrás y en oscuras el “misterio de amor” que caracteriza a la vocación matrimonial según San Pablo.
En cambio una relación basada en un amor personalista va más allá, son esos noviazgos donde importa el TÚ, sus sentimientos, proyectos, preocupaciones, crecimiento y gustos personales. Son esos noviazgos donde para el mes de novio regalan una carta, un dibujo, una sonrisa, una canción, un video e inimaginables creatividades………algo que simbolice lo que sentimos en ese momento en especial. Son esas relaciones donde una cita puede transformarse en una visita a un comedor de niños, una adoración al santísimo, una visita al santuario, hacer algún test de personalidad, hablar de nuestros sueños o hasta una lectura de un libro interesante. Este tipo de relaciones son auténticas primero porque no hacen lo que hacen todos y sobre todo porque el dialogo reina por ser el mayor tesoro de ambos, un dialogo que lleva a profundizarlos en la riqueza de la pureza, la confianza y la transparencia. El amor personalista permite que la vinculación crezca día a día hacia el desarrollo personal de ambos , no cerrarse al egoísmo de cada uno viviendo una vida de novios con privilegios de solteros, sino proyectarse como familia y llegar a garantizar nuestra fe en bases sólidas, no superfluas ……………… "Sólo en una familia auténtica, unida duraderamente y amorosa, los hijos pueden alcanzar la sana madurez, sacando ejemplo de amor gratuito, de fidelidad, de entrega recíproca y de respeto por la vida." nos dice Juan Pablo II.
El Papa de los jóvenes sabía cómo llegar ellos, usaba su picardía para responder como fue el caso a un chico muy valiente en la Jornada Mundial de la Juventud de Paris que se atrevió a preguntarle ¿Hasta cuando son los límites en el noviazgo? A lo que el Papa respondió en una primera instancia: “Está bien lo que puedes hacer enfrente de tu mamá”. Nos valoraba y nos demostró referencias valiosas para evitar el machismo cultural y conseguir que el hombre respete a la mujer desde su primera infancia valorando lo que él denominó "genio femenino".
El Papa fue amado porque él vivió este amor personalista , lo descubrió a través de su vocación y lo transmitió sin cansarse , tuvo ese amor por su Patria al luchar por la libertad de Polonia , con sus alumnos al conocerlos uno por uno y ayudarles a que descubran su libertad interior y el mayor desarrollo de su persona . Fue personal con los obispos, consagradas, amigos y hasta con sus enemigos como es el caso claro de su perdón a su alumno-amigo que lo defraudaba trabajando como espía del socialismo. Y sin dudarlo, un acontecimiento que dejo mudo al mundo, fue el perdón a El turco Mehmet Alí Agca, que intentó asesinarlo en 1981, y en ese instante también nos dejo claro su amor incondicional a María quien según declaraciones de él, ella lo salvó de ese atentado no concretado.
El Papa Juan Pablo II es la mayor riqueza que tenemos como jóvenes católicos, el nos dijo “No tengáis miedo de ser los santos del nuevo siglo” quien se entrega a su misión solo podrá encontrar una luz que nos puede guiar en la realidad que vivimos y darnos herramientas para crecer no solo en el amor de noviazgo sino en el amor a los demás y a Dios.
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