
Desde chico se distinguió por su piedad y su disposición para servir. Se convirtió en un hombre sencillo, padre de siete hijos, desempeñándose como comerciante.
En 1947 conoció la pedagogía de Schoenstatt y la espiritualidad del Santuario de la Madre Tres Veces Admirable.
Cuando llegó el P. Kentenich a Brasil, se estableció entre ambos un profundo vínculo y con el asesoramiento del P. Celestino Trevisan participó de un grupo de hombres.
La vida de Mario está profundamente ligada a dos tierras: Bellavista (Chile) y Santa María (Brasil). Su vida está indisolublemente arraigada en el Instituto de los Hermanos de María de Schoenstatt. Chileno, 25 años de edad, ingeniero.
En medio de sus actividades profesionales decide ingresar al Instituto de los Hnos. de María. Mario sabe que el mundo de la técnica, del trabajo en la industria y la vida de la sociedad está separado de Dios.
Dios debe volver a ser el centro de la vida. Mario se entusiasmó por el ideal de los Hnos. de María: estar en medio del mundo, de la vida y en todas las tareas y actividades, probar que es posible vivir en el mundo sin convertirse en mundano sino en cristiano, y convertir en cristiano aquello que es mundano
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